martes, 26 de enero de 2016

           



            Los tiempos modernos han pasado a la historia, ahora se expresa la nueva era como la posmodernidad, y algunos la explican como la hiper-modernidad. Hedonismo, narcismo, individualismo, globalización y múltiples conceptos que se sintetizan en la exageración del todo. Es muy cierto que los medios masivos de comunicación, la internet han generado un giro total en lo que concebíamos como sociedad. El desarrollo social del ser humano se estudiaba a través de pinturas, fotografías, y textos escritos en múltiples especies de papel. Ahora las frases son escritas en dispositivos electrónicos, las fotografías no son impresas y cada vez se disminuye los medios que a los futuros antropólogos podría costarles el estudio y la naturaleza de la evolución. Sin embargo, el ciberespacio auxilia las actividades humanas y las hace más prácticas. La conexión es impresionante.

Recuerdo una entrevista que tuve con Héctor de Mauleón donde explicaba que Julio Verne se habría sorprendido el simple hecho de imaginar que ahora la humanidad tenía la capacidad de que en una cajita (celular) guardada en el bolsillo se podría comunicar al otro lado del planeta o tener una brújula. Estaría anonadado pues podrías grabar películas, tomar fotos y te podría decir qué ruta tomar para llegar más pronto a algún lugar. Expresaba que Julio Verne se maravillaría y diría: “qué portentosos son estos hombres. Pero la verdad somos unos idiotas”. Pero tristemente la sociedad no ha podido establecer una grata relación con la tecnología y la ha utilizado para acciones insignificantes. El hombre ni siquiera imagina que en sus manos tiene el poder del cambio, de la evolución, de un mundo mejor.

La cultura se transmite de generación en generación es otra propuesta que maneja el texto. Anteriormente se generaba de esa manera. En el ciberespacio, ya no existe. Es un total hibrido de múltiples reacciones, pensamientos e incertidumbres que mantiene a la gente pseudo-conectada y le permite establecer una conexión y sentirse identificado unos entre otros sin a veces estarlo. El individualismo ha incrementado una serie de problemas graves para nuestro futuro desarrollo. La cibercultura no es analizar si existe o es un simple invento del hombre. La cibercultura es un fenómeno social, cultural, espacial y temporal que requiere una seriedad pues nos permitirá contextualizarnos el por qué de nuestros problemas actuales, de nuestras limitaciones y posiblemente podrá auxiliarnos en nuestra proyección en tecnología, economía, sociedad, política, etc.


En el ciberespacio podemos aspirar a una cultura innovadora que exponga al público a una nueva forma de vida. Un método existencial donde las culturas se unifiquen, que los valores se globalizen.

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